Missing Portrait / Especial Michelle Bachellet/ Michille Pop

Cuadro hecho para empezar una serie de retratos alegóricos, a partir de collages hechos a grandes personalidades del panorama, Latinoamericano. 
El primero de la serie, como regalo por la presidencia del 2006. El cuadro fue entregado en la Moneda, palacio presidencial de Santiago de Chile.
EL texto explicando el cuadro, fué escrito por Jimena Zúñiga, amiga y periodista.
No se sabe el estado del cuadro, y suponemos está perdido. No recibimos respuesta. 
El proyecto no se continuó.




Michille Pop
SANTIAGO DE CHILE – JULIO 2006

 

¡
Qué 11 de septiembre del ‘73!, ¡qué 5 de octubre del ‘88! Lo que ahora definitivamente marca un antes y un después en nuestra historia es el 11 de marzo del 2006, el día en que La Moneda se puso tacones y apoyó su mano en el corazón; la mañana desde la cual todas las niñas chilenas pueden levantarse frente a sus profesores diciendo “yo cuando grande quiero ser Presidenta”… ¿Qué tal?

Michelle Bachelet… ¿La chica tímida elegida por los dioses?, ¿la guerrera reservada por los astros?, ¿la mujer predestinada al poder máximo?, ¿la eterna pionera?, ¿la pacificadora de los uniformes?, ¿la sorpresa del Chile actual?, ¿la sanadora del alma nacional?... Todas las anteriores y más, desde su mezcla de bajo perfil sólido-cálido, junto a una muestra de identificación local pocas veces vista.

Muchos aún se muestran suspicaces con ella, mientras otros tantos se declaran incondicionales. Como sea, la Presidenta parece tener una fuerza mágica que ningún poder logró detener, mientras –casi sin proponérselo- caminó decidida por la alfombra roja hasta el sillón presidencial.

Los astrólogos dicen que ella estaba en nuestro destino, que de su mano –junto a  otras naciones- lideraremos un proceso de nueva conciencia en la humanidad, que su carta astral tiene todo que ver con la carta natal de Chile, y que “da igual que sea mujer” porque tiene Marte en Leo, es decir, una determinación muy marcada, al igual que varios que ocuparon antes su puesto y que han golpeado la mesa.

Pintura en el taller, Chile
¿Pero qué hacemos ahora que tenemos mamá y no papá? Porque esto requiere de adaptación. Aunque nos cueste salir de nuestra identidad marcada por una especial geografía que nos vuelve esforzados, serios, reservados, críticos, miedosos y melancólicos, podemos sacar lo mejor de lo nuestro para vivir este proceso: la profundidad, el humor, la originalidad, la creación, la perseverancia, la responsabilidad, la fuerza.

Entonces, primero podemos disfrutar la experiencia nueva, además de sentir el orgullo de ser admirados y observados en el mundo y, luego, saborear con un nuevo paladar este exquisito trozo de historia que nos toca compartir para descubrir cómo nos marca tamaña innovación femenina en el poder.

T
odo esto es la propuesta de “Michille Pop”, una visión que raya en lo kitsch, un collage de imágenes que parecen ilusión, un manifiesto profundo en envase plástico, una historieta basada en un hecho real, una fotografía ni tan surrealista de nuestro paisaje.

Si fuera un plato podría ser una cazuela sureña y hasta un curanto en hoyo, si fuese un trago sería un cola de mono en pleno diciembre, si se tratara de un aperitivo seguro sería una sopaipilla con pebre, mientras que si fuera sandwich no sabría si ser un Barros Luco en marraqueta o un chacarero con ají. ¿De postre? Un refrescante mote con huesillos, obvio.

A partir de imágenes representativas, “Michille Pop” juega, colorea y arma una parte de nuestro inconsciente colectivo ancestral y contemporáneo: la Presidenta Bachelet no nos dejó indiferentes el 11 de marzo, su promesa tocó nuestra fibra; trae vida en su corazón, un huevo dorado, que además es esa renovación –externa e interna- que estamos experimentando en los últimos años.

Protegida por la energía femenina de la Luna, secundada por los ángeles, instalada en nuestro bastión, la cordillera, mientras alcanza un copihue; tiene a la derecha la espada del ejército, esa que ha marcado su –y nuestra- vida.

Pero sus pasos no son sólo los de ella. Sus piernas son las de hombres, mujeres, niñas y niños que no imaginaban un suceso como este; aquellos que sueñan, que mejoran sus casas, que se reúnen en la mesa y que silenciosamente se hacen cargo de tareas tan bellas y duras como proteger, criar, entregar y administrar, al igual que la labor presidencial.

Más abajo, la ironía, la picardía chilensis no queda fuera. Entre medio de las piernas del abuelo y su nieto se cruza el zapato que la propia Michelle Bachelet lució cuando asumió el mando, ese tacón que viene a sacudir al machismo. Pero no sólo eso. Porque ella también llega a evidenciar el matriarcado chileno, siempre presente en la privacidad y bajo la alfombra, que ahora se revela en plenitud y que hemos heredado de la sangre mapuche y española, ¿o no?

Por supuesto, no podía faltar el ícono de la chilenidad popular: el ídolo-antihéroe Condorito, mezcla de ingenuidad, humor, machismo, precariedad, astucia, lealtad, cariño, y creatividad.

Michille Pop” es un homenaje, una sonrisa, un guiño, un espejo, una lupa, una reflexión, una apuesta, un delirio, un regalo, una cueca-tecno… Una sorpresa sutil y potente como la de escribir “Señora Presidenta de Chile”. 
Texto Jimena Zúñiga P.
Periodista
SANTIAGO DE CHILE – JULIO 2006



Comentarios